Cada vez más fundaciones impulsan iniciativas de accesibilidad a la cultura

Algo más de un 9% de la población, según las últimas estadísticas publicadas por el INE, padece alguna discapacidad en España, lo que supone 3.528.221 millones de personas. De ellas, un 58% son mujeres y sólo 1,6 millones reciben ayuda de otra persona.

Con las cifras sobre la mesa buscar soluciones para facilitar la vida de los afectados es de sentido común. Pero el problema se vuelve todavía más acuciante si tenemos en cuenta que en el año 2050 las personas mayores de 65 años -las más propensas a sufrir discapacidades- representarán el 30% total de la población.

No sólo vivimos más; nuestros años tienen cada vez más calidad y, por tanto, nuestras posibilidades de acceder y realizar actividades cotidianas y de disfrutar de momentos de ocio serán tan amplias como cuando éramos jóvenes. La cultura forma y formará parte de ellas, y estará dominada por las necesidades de personas mayores de 50 años. En este marco, la accesibilidad y la integración serán, no sólo comodidades, sino ventajas a largo plazo para todos. Numerosas fundaciones, asociaciones y colectivos de discapacitados trabajan a diario para conseguir una cultura más accesible e inclusiva.

Iniciativas tecnológicas

Los museos son fundamentalmente ambientes visuales, por eso las iniciativas deben centrarse principalmente en personas con problemas visiales, sin dejar de lado al resto de afectados por una dificultad física. La mayoría de ellos precisa de ayuda humana, aunque cada vez se desarrollan más facilidades que permiten una mayor autonomía.

El proyecto Appside para el Museo de la Evolución Humana (MEH) de Burgos es un buen ejemplo de ello. Desarrollado por Fundación Orange y GVAM, consiste en la creación de una app accesible para los sistemas operativos Android e iOs con información del complejo museístico y los yacimientos y el parque arqueológico de la Sierra de Atapuerca. La nueva app cubrirá la necesidad de acudir al museo por cuenta propia y de manera autónoma, sin necesidad de realizar la visita guiada, y acercará el contenido de la exposición permanente a las personas que no puedan desplazarse por diferentes motivos, así como a los docentes que deseen utilizar los recursos educativos digitales del museo.

Málaga también se une a las iniciativas accesibles. Este mes la ciudad ha proyectado en el Cine Albéniz fragmentos de la primera película adaptada. Para poder ver los filmes a las personas invidentes se les ofrece una petaca que permite escuchar audiodescripciones sobre la cinta. Así, no sólo se escuchan los diálogos de los personajes, sino también descripciones de las escenas y todo tipo de información para contextualizar la historia. Además, la que ya es la novena sala adaptada de España cuenta con una pequeña pantalla donde aparecen los subtítulos e información que ayude a seguir el argumento. También se ha instalado un bucle magnético que permite que aquellas personas con algún tipo de problema auditivo escuchen de forma más clara.