El cierre del año 2012 intensifica la senda recesiva

Tras cinco años de crisis, sigue sorprendiendo la intensidad del ajuste que está sufriendo la economía española, sin parangón en la historia reciente. No sólo se ha retomado la senda recesiva, tras la breve y suave recuperación de 2010-2011, sino que, además, los ritmos de caída son tan fuertes como en los peores momentos.

 

Después de la mejora transitoria del 3T12, fruto del adelanto de compras antes de la subida del IVA, la economía española agudizó su ritmo de caída en el último trimestre de 2012 y el PIB se contrajo un 0,8% trimestral, una décima más de lo anunciado por el INE hace un mes. Se trata de la mayor contracción desde mediados de 2009, consecuencia del deterioro de la demanda interna, que detrajo 2 puntos al crecimiento trimestral del PIB (-1,1 en el trimestre anterior). Frente al fuerte empeoramiento del gasto de las familias (-1,9%) y, sobre todo, de la inversión productiva (-5,4%), destaca el escaso ajuste del gasto público (-0,3%), algo que llama la atención, teniendo en cuenta la corrección de las cuentas de las AA.PP.

 

En cuanto a la demanda externa, su mejor aportación al crecimiento trimestral (1,2 puntos) se debió al desplome de las importaciones (-4,8%) y no al empuje de las exportaciones (-0,9%), en un contexto europeo también recesivo.

 

Como aspecto especialmente negativo destaca, como es habitual en la actual coyuntura, la destrucción de empleo: un 4,7% interanual (805.300 empleos perdidos en el último año). Si a esto se añaden la caída de los salarios (la remuneración por asalariado retrocede un extraordinario 3%) y una tasa de ahorro de los hogares en mínimos históricos, la recuperación del consumo se presenta muy complicada a corto plazo.

Como aspecto positivo, hay que señalar las ganancias de competitividad, factor clave para que el sector exterior sea el motor de salida de la crisis. La contención de los precios y costes internos se refleja en (i) el deflactor del PIB, que está prácticamente estancado, y (ii) la abrupta caída de los costes laborales unitarios (-5,8% interanual), afectada, en parte, por la eliminación de la paga extra de diciembre a los funcionarios.

En el conjunto de 2012 la caída del PIB se situó en el 1,4% (+0,4% en 2011). Los niveles actuales de PIB son similares a los de 2006; es decir, desde los máximos previos al inicio de la crisis el retroceso es del 6,5%. La destrucción de empleo acumulada es mucho mayor: un 17,2% hasta situarse en niveles de 2001.

A la vista de estos datos, con la demanda interna deprimida, la externa perdiendo dinamismo y sin concluir el proceso de desapalancamiento público y privado, todo apunta a que la recesión se prolongará, al menos, hasta después del verano. Por tanto, mantenemos nuestra previsión de una caída del PIB en 2013 similar a la del pasado año (-1,5%).