Informe de Sostenibilidad Fiscal de 2012: mejora la situación a corto, pero se mantienen los desafíos en el medio y largo plazo

El informe de la Comisión Europea analiza la sostenibilidad de las cuentas de los estados miembros, teniendo en cuenta el marco actual de crisis financiera, económica y fiscal, y el envejecimiento progresivo de la población.

Según sus previsiones, en torno a la mitad de los países de la UE tendrán una deuda por encima del umbral del 60% del PIB en 2014 y, en el caso de la UEM, todos sus miembros, salvo Luxemburgo, Finlandia, Eslovaquia y Estonia lo superarán. En concreto, los países más endeudados serán Bélgica, España, Italia, Chipre y Reino Unido, dónde excederá este umbral de referencia en más de 30 p.p.

Las simulaciones realizadas sugieren que la deuda de la UEM se situará entre el 86%-96% del PIB en el periodo 2013-17, aunque las diferencias entre estados será elevada. En principio, se mantendrá en este rango en los próximos años gracias a (i) la mejora cíclica sobre el déficit primario y (ii) a que los costes derivados del envejecimiento de la población permanecerán contenidos hasta 2020 (a partir de entonces, empezarán a aumentar, suponiendo un factor de riesgo).

Las estimaciones consideran que para que la deuda del conjunto de la UEM se acerque al nivel de referencia (en torno al 60% del PIB en 2030) será necesario que, a partir de 2014, los países mejoren su saldo fiscal estructural en, al menos, 0,5 p.p. del PIB al año.

En el caso concreto de España, el informe destaca los riesgos de corto y medio plazo, derivados de la situación recesiva y de la falta de competitividad de la economía

El riesgo de desviación de los objetivos fiscales en el corto y medio plazo es elevado, no sólo por la evolución de las cuentas públicas, sino también por el contexto recesivo y de baja competitividad de la economía en los últimos años. Por ello, la Comisión (CE) señala que es esencial que se cumpla el fuerte ajuste fiscal comprometido, uno de los más intensos de la UE, que prevé una reducción del déficit primario estructural equivalente a 3,7 puntos de PIB en tres años.

En el largo plazo, España está entre los países con riesgo moderado por los costes asociados al envejecimiento de la población: entre 2010 y 2060 estos gastos crecerán en 3,9 puntos de PIB, un punto más que la media de la UE; en concreto, el gasto en pensiones aumentará en 3,6 puntos (1,4 en la UE).

De esta forma, aunque la reforma del sistema de pensiones de 2011 tendrá un impacto positivo en la sostenibilidad de las cuentas públicas,en el medio y largo plazo el gasto en pensiones se mantendrá por encima de la media europea. En consecuencia, la CE insiste en que el Gobierno debe seguir las recomendaciones del Consejo Europeo y avanzar en el retraso de la edad de jubilación, en sintonía con el aumento de la esperanza de vida; en concreto, pide acelerar la implantación de la jubilación en los 67 años (la reforma prevé una implantación progresiva hasta 2027).

Enderezar esta situación requiere la aplicación de medidas equivalentes a una mejora permanente del saldo primario estructural de 4,8 p.p. del PIB, muy superior al esfuerzo exigido a la UE (2,7 p.p.). De hecho, la deuda pública española ha registrado uno de los mayores deterioros desde el estallido de la crisis (desde 36,3% del PIB en 2007 hasta 69,3% en 2011).

La CE alerta que, en ausencia de medidas adicionales que reconduzcan la ratio de deuda hacia el valor de referencia (60% del PIB), ésta se disparará hasta el 97,1% del PIB en 2014, el 114,4% en 2020 y el 129,4% en 2030.